Vivió en el siglo XVII y fue comisario de la Inquisición en Pamplona.
Ayudó en la construcción de la torre de la Iglesia e hizo una capilla propia, la de San Juan Bautista, y sacristía. Dejó dotación tanto para el maestro de escuela como para mantener capellán y ayudante de su capilla, además de otras donaciones para el pueblo.