Hasta no hace muchos años había un guarda encargado de vigilar los sembrados. Una sus funciones, los días de lluvia, era salir temprano a los campos para comprobar el estado de la tierra.
Si había demasiada agua o estaba muy embarrado el terreno, colgaba un letrero en la fachada del ayuntamiento con el texto:
“Hoy mojada”.
De esta forma se avisaba a los agricultores que era inútil acudir a las labores del campo.
Recientemente, los jóvenes del pueblo, en ocasiones festivas cuelgan el mismo letrero, evidentemente con un sentido distinto al original (la mojada en ese caso no tiene que ver con las labores del campo).